Se acabó la temporada. Las estaciones cierran, la nieve se transforma en agua y es hora de cambiar las botas de montaña por las chanclas. Pero antes de que te lances de cabeza a la playa, hay algo crucial que tienes que realizar: preparar tu tabla de snowboard para su "hibernación" veraniega.
Si simplemente la dejas en un rincón del garaje llena de barro y humedad, es muy posible que el próximo invierno te halles con cantos oxidados, una suela reseca y una tabla que ha perdido su flexibilidad.
Sigue esta guía paso a paso a fin de que tu tabla esté como nueva cuando caiga el primer copo de la temporada que viene.
1. Limpieza profunda: Adiós a la sal y la mugre
A lo largo del invierno, tu tabla amontona restos de cera vieja, mugre, polen y, lo que es peor, sal (en especial si la transportas en el techo del turismo).
- ¿De qué forma llevarlo a cabo? Utiliza un paño húmedo y un poco de jabón neutro para adecentar la área (topsheet) y la suela.
- Consejo pro: Utiliza un limpiador de suelas específico (base cleaner) para remover los restos de cera vieja y grasa. Asegúrate de que esté 100% seca antes de pasar al siguiente paso.
2. Afloja o quita las fijaciones
Este es uno de los fallos más frecuentes. Dejar las fijaciones montadas y apretadas durante meses ejerce una tensión constante sobre los insertos de la tabla. Esto puede causar que la tabla se deforme levemente (haciendo "hinchazones" en la región de los tornillos).
- Lo ideal: Quítalas por completo. Explota para revisarlas y limpiarlas.
- Si tienes poco espacio: Por lo menos afloja los tornillos para liberar la tensión. ¡No olvides almacenar los tornillos en una bolsa etiquetada para no perderlos!
3. El truco del especialista: El encerado de almacenamiento
Este es el paso más esencial para proteger la suela. La suela de una tabla es porosa; si se deja al aire libre meses, se seca y pierde su capacidad de absorción y deslizamiento.
- ¿Qué realizar? Aplica una capa generosa de cera caliente (mejor si es una de temperatura "all-temp" o de almacenaje).
- La clave: ¡NO la rasques! Deja la cubierta gruesa de cera sobre la suela. Esto crea una barrera hermética que evita que la suela se oxide y que los cantos se corroan por la humedad ambiental. El próximo invierno, solo tendrás que rascarla y vas a estar listo para ripar.
4. Revisa y lija los cantos
Si ves pequeños puntos de óxido o rebabas (pequeños cortes en el metal), este es el instante de accionar.
- Pasa una piedra de diamante o una goma abrasiva suavemente para remover el óxido superficial. Si dejas el óxido ahí todo el verano, "va a comer" el metal y será mucho más difícil de quitar en diciembre.
5. El sitio de descanso: Fresco, seco y obscuro
¿Dónde vas a guardar la tabla? El lugar importa tanto como la preparación.
- Impide: El estacionamiento húmedo, el trastero caluroso o el jardín. El calor radical puede degradar los pegamentos de la tabla (delaminación) y la humedad oxidará los cantos.
- Lo idóneo: Un lugar con temperatura permanente, como bajo la cama o dentro de un armario.
- Situación: Lo destacado es guardarla en horizontal o apoyada sobre el canto, pero sin presión. Si la guardas parado apoyada en website el nose o el tail, cerciórate de que no haya peso encima para que no pierda su forma (camber/rocker).
BONUS: Recuerda las botas
Ya que andas, saca los botines interiores de tus botas de snowboard para que se aireen completamente. Asegúrate de que estén totalmente secas antes de guardarlas (puedes meter papel de periódico dentro para absorber la humedad residual) y abróchalas sutilmente a fin de que contengan su forma original.
Conclusión
Cuidar tu material en este momento te ahorrará tiempo y dinero en el futuro. Un buen mantenimiento de verano alarga la vida útil de tu snowboard y garantiza que, en el momento en que llegue el primer "powder" de la temporada, seas el primero en la fila del remonte sin sorpresas desagradables.
Y tú, ¿de qué forma guardas tu tabla? ¿Tienes algún truco particular? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!
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